Beneficios, bienestar y absentismo

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Beneficios, bienestar y absentismo

Ofrecer prestaciones a los empleados es mucho más complejo de lo que parece a primera vista. Hay varios factores que entran en juego: la participación de las partes interesadas, los recursos disponibles, la demografía de la plantilla y la toma de decisiones informadas. Para las organizaciones globales, el reto es aún mayor, ya que intentan equilibrar el mantra de «pensar globalmente, actuar localmente». En esencia, las prestaciones para empleados tienen un propósito fundamental: atraer, retener y motivar al talento. Con el tiempo, estos programas han evolucionado más allá de las ventajas económicas para centrarse en el bienestar integral, un vínculo crucial entre cómo se sienten los empleados y cómo rinden. Hoy en día, muchos proveedores de prestaciones van más allá de las ofertas tradicionales e incorporan apoyo emocional y atención preventiva para fomentar verdaderamente el bienestar de los empleados.

Una de las iniciativas más gratificantes que he tenido el privilegio de ayudar a poner en marcha fue el programa de fitness para empleados. A diferencia de los típicos planes impulsados por proveedores de servicios sanitarios, se trataba de una iniciativa propia, una auténtica colaboración de arriba abajo y de abajo arriba que consiguió involucrar al 70 % de toda la empresa.

La premisa era sencilla, pero brillante: se animaba a los empleados a utilizar dispositivos wearables para hacer ejercicio (subvencionados en parte por la empresa) para registrar los pasos y los minutos de actividad, que se introducían en un panel de control para toda la empresa. El panel de control mostraba los niveles de participación, el recuento de pasos y los promedios de actividad. Cualquiera que alcanzara los 7500 pasos o los 20 minutos de actividad al día podía ganar premios a través de retos temáticos trimestrales. Cuanto más constante era la actividad, mejores eran las recompensas, y pronto la competencia se volvió feroz en todas las regiones. La participación global se disparó y el programa se convirtió en un movimiento compartido, en lugar de una simple métrica.

Entonces, ¿qué logró realmente esta iniciativa?

  • Aumento del compromiso de los empleados: Alcanzar el compromiso a escala global no es tarea fácil, pero este programa atrajo a empleados de toda la empresa.
  • Cultura del bienestar: Lanzada mucho antes de que el «bienestar» se convirtiera en una palabra de moda en el ámbito empresarial, fomentaba de forma natural hábitos más saludables. Desde reuniones caminando hasta formas creativas de dar pasos adicionales, los empleados comenzaron a integrar el movimiento en su vida diaria. Un compañero incluso bromeó diciendo que pasar la aspiradora por la casa para conseguir «minutos activos» le hacía ganar puntos extra con su pareja.
  • ⁠Creación de equipos entre distintas ubicaciones: equipos internacionales conectados a través de retos compartidos, animándose mutuamente para mantener alto su recuento de pasos (y la moral del equipo).
  • Recompensas y reconocimiento a los empleados: El panel de control se convirtió en la página más visitada de la empresa. La gente estaba ansiosa por ver su clasificación o hablar sobre los próximos premios, que pronto se convirtieron en trofeos de orgullo y temas de conversación sobre la vida saludable.

Por supuesto, los beneficios fueron más allá del estado físico. El programa se convirtió en un reflejo de la cultura de la empresa, una cultura que se preocupaba genuinamente por su gente. Demostró que cuando los empleados se sienten apoyados en su bienestar personal, aportan más energía, creatividad y colaboración al trabajo. En muchos sentidos, esta iniciativa encarnaba uno de los valores fundamentales de la empresa: la agilidad. Después de todo, ser ágil no solo tiene que ver con el rendimiento empresarial, sino también con desarrollar la resiliencia, tanto a nivel individual como colectivo. Y, al fin y al cabo, esa es la verdadera medida de una cultura empresarial próspera.—

Antes de utilizar su presupuesto para prestaciones, vale la pena dar un paso atrás para estudiar sus necesidades y diseñar una estrategia que maximice el rendimiento. En Axter, abordamos las prestaciones como una inversión estratégica dentro de su estrategia de personal y su marco de retribución total: empezamos por los datos, alineamos las prioridades con los objetivos empresariales y establecemos la gobernanza y los indicadores clave de rendimiento. El resultado es un ecosistema de prestaciones que favorece el bienestar y el compromiso, y ofrece resultados medibles: menor absentismo, mayor productividad y un funcionamiento más fluido de la organización.

Si desea transformar su estrategia de beneficios en resultados empresariales cuantificables, explore nuestros planes de reducción del absentismo (ARP) y descubra cómo reducir los días perdidos al tiempo que refuerza el compromiso y el rendimiento.

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