Absentismo en el sector sociosanitario: un problema que va más allá de las bajas laborales

/
Equipo sociosanitario coordinando los turnos y la continuidad de los cuidados en un centro asistencial.

El aumento de las ausencias laborales en los servicios sociosanitarios plantea un reto para las organizaciones, los profesionales y, especialmente, para la continuidad y calidad de los cuidados.

El absentismo laboral se ha convertido en una cuestión de creciente importancia en el sector sociosanitario. Residencias, centros de día, servicios de ayuda a domicilio y otros recursos destinados a la atención de personas dependientes, necesitan contar con equipos profesionales estables y suficientes para garantizar una atención adecuada.

Cuando un profesional no puede acudir a su puesto de trabajo, las consecuencias afectan no solo a la organización de los cuidados, sino también repercute al resto del equipo.

Un trabajo con una elevada exigencia física y emocional

Trabajar en el ámbito sociosanitario implica mucho más que realizar tareas asistenciales. Los profesionales acompañan diariamente a personas que pueden encontrarse en situaciones de dependencia, enfermedad, discapacidad o deterioro cognitivo.

A esta responsabilidad se suma, en muchos puestos, una importante exigencia física. Las movilizaciones y transferencias de usuarios, las posturas mantenidas y los movimientos repetitivos pueden favorecer la aparición de lesiones y trastornos musculoesqueléticos, aunque existe también una dimensión menos visible: la carga emocional.

El contacto permanente con personas con vulnerabilidad, la atención a situaciones de deterioro, los cambios en el comportamiento de algunos usuarios y el acompañamiento durante procesos de enfermedad o final de vida, pueden generar un importante desgaste psicológico.

Cuando falta un profesional, el trabajo continúa

Una de las particularidades del sector sociosanitario, es que muchas tareas no pueden posponerse. Las personas usuarias de este tipo de servicios, necesitan ser atendidas independientemente del número de profesionales que estén a disposición.

Además, la falta de los profesionales en muchas ocasiones se produce de una forma inesperada, imprevista, súbita y repentina, de forma que las organizaciones no pueden llevar a cabo las sustituciones de forma inmediata.

Por este motivo, una ausencia suele implicar la necesidad de reorganizar inmediatamente el servicio, que en numerosas ocasiones, obliga a modificar turnos o redistribuir tareas entre los profesionales que permanecen en el centro de trabajo.

Cuando estas situaciones se repiten, pueden aumentar la presión y la carga de trabajo del equipo. A medio/largo plazo, esta dinámica puede convertirse en un círculo difícil de romper: más ausencias generan mayor carga para la plantilla presente y una mayor carga puede contribuir, a su vez, al cansancio y a nuevos problemas de salud en el resto del equipo.

Las causas no son únicamente individuales

Abordar el absentismo únicamente desde la perspectiva de los profesionales, puede ofrecer una visión incompleta del problema.

Las condiciones en las que se desarrolla la actividad también pueden desempeñar un papel importante. La organización de los turnos, el trabajo nocturno, la dificultad para conciliar, las cargas de trabajo, la disponibilidad de personal, el clima laboral y la gestión de los equipos son elementos que deben tenerse muy en cuenta.

Por ello, conocer cuántas personas faltan al trabajo es importante, pero no suficiente. También es necesario preguntarse por qué se producen esas ausencias y qué factores pueden estar favoreciéndolas.

Por todo ello en AXTER estamos convencidos de que para poder bajar el índice de absentismo no hay una fórmula estándar, sino que es necesario llevar a cabo proyectos ad hoc en función de la problemática y la casuística de cada organización y de cada equipo de trabajo.

Aunque si tenemos la certeza de que es necesario tener claro:

  • El indicador de absentismo para saber en que situación real se encuentran las organizaciones.
  • La prevención, es fundamental.
  • Cuidar al que cuida.

1. Un indicador de la salud de la organización

El absentismo puede ser utilizado como un indicador que ayude a conocer cómo funciona una organización. Por supuesto, es imprescindible conocer la tasa de absentismo para saber cuál es la situación de forma objetiva, si bien el indicador no explica por sí solo cuáles son las causas del problema, puede servir como señal de alerta que justifique el análisis con mayor profundidad.

Para ello, además de calcular las horas perdidas, es conveniente estudiar la duración de las ausencias, su frecuencia, los puestos afectados, los turnos, los centros, las causas registradas….

Este análisis permite pasar de una visión basada únicamente en el número de bajas a otra centrada en la prevención y la mejora de las condiciones de trabajo.

2. Prevenir en lugar de limitarse a sustituir

La gestión del absentismo debería combinar medidas de seguimiento con políticas de prevención.

La mejora de las condiciones ergonómicas, la formación en movilización de personas dependientes, una planificación adecuada de los turnos y la prevención de los riesgos psicosociales, pueden contribuir a reducir determinados factores asociados a las ausencias.

Pero también resulta fundamental, escuchar a los propios profesionales. Conocer qué dificultades encuentran en su actividad diaria, permite detectar problemas, que de otra forma son difíciles de identificar.

La prevención, por tanto, no debería entenderse únicamente como una cuestión de costes. También está relacionada con la salud de los trabajadores y con la experiencia del empleado/a, que finalmente repercute en la calidad de la atención que reciben las personas usuarias del servicio que se presta en los centros sociosanitarios.

3. Cuidar a quienes cuidan

El sector sociosanitario tiene una característica fundamental: para cuidar adecuadamente a otras personas también es necesario cuidar a quienes realizan ese trabajo.

Reducir el absentismo no consiste únicamente en conseguir que haya menos profesionales ausentes. Supone crear unas condiciones que permitan desarrollar la actividad de forma segura, saludable y sostenible. Con el objetivo de conseguir una plantilla comprometida, proactiva, eficiente, resolutiva.

En un sector basado esencialmente en las personas, la estabilidad de los equipos profesionales no es un aspecto secundario. Es una pieza fundamental para garantizar la continuidad de los cuidados y la calidad de la atención.

Cuidar a quienes cuidan puede ser, en definitiva, una de las estrategias más importantes para afrontar el absentismo en el sector sociosanitario.

Para abordar un proyecto tan sólido y estratégico en tu organización, AXTER te puede ayudar.

CONTÁCTANOS

Hablemos de tu estrategia de personal